Lo bueno de estos días de semana santa, es que podemos aprovechar para darnos un viajecito, yo realicé un alto en el camino en “La Estancia” en Huacho, una pequeña localidad al norte de Lima. A priori me llevaron allí con el aliciente de ser un sitio “gourmet” dirigido por un cheff que se había adiestrado en New York.

Lamentablemente, por motivos de productividad, asumo, el restaurante no disponía de platos fusión, nueva cocina, ni nada que se le asemejara. La carta no dista nada en absoluto de otros locales que visité estos días, siendo en su mayoría cocina criolla con algún plato suelto rememorando la cocina italiana.

Con esto, me pedí un entrante típico, una causa rellena de langostinos y como plato principal unos fetuchini a la huancaina con churrasco. Mientras esperaba mi orden, me fijé en el local, agradable y sencillo aunque deberían tener algo de cuidado si dejan las ventanas abiertas, ya que usé mi servilleta para limpiar algo de tierra que se cuela con el aire.

La distribuición del local es buena, y por lo poco que vi de la cocina, está bien situada y bien equipada, contando con limpieza y buena presencia. Realmente no tuve el placer de conocer al propietario, me agradó mucho el aspecto de su cocina, aunque en deprimento he de señalar que debe instruir conveniente al servicio de camareros, tienen buena intención pero comenten “errores de chigre” que debería pulir si pretende ser un sitio distintivo.

Tras pedirle a la señorita que me atendió que me hiciera el favor de abrir la cerveza negra que me dio cerrada a cal y canto, me llegó mi orden. El primer error, garrafal es servirme los dos platos a la vez, el entrante y el plato de fondo. Ojo, el error no es de la atención de mesas, sino de cocina que sacó todo a la vez.

En fin, vayamos con la impresión del entrante. El planto tenía buena presentación, una vajilla que no esperaba encontrar, sinceramente, el plato estaba bien ejecutado con buena calidad de materia prima, exepto por la “salsa rosa”. Mezclar mayonesa con kétchup es demasiado primitivo, si mejora o hace una salsa rosa acorde, mejorará ostensiblemente el plato.

Otra cosa fueron mis fetuchini, aquí mi estimado restaurador está muy lejos de dar lo que pretende. La salsa huancaína tenía exceso de queso fresco que la dejó tan seca que los fetuchini estaban literalmente pegados. A pesar de que soporto el picante, le convendría pensar en la mayoría de su público, debe buscar un balance más equitativo. Quizás si hicera la salsa con una base de “crema de leche” encontraría un mejor punto de cremosidad para un plato caliente, de igual forma, la textura es demasiado vasta,  se agradece que parte de su ají esté cocinado pero le reitero, “debe darle un giro importante a su salsa”. Es demasiado vulgar, con todo mis respetos, no dista nada de una huancaína en un carrito de calle (en algunos sitios ambulantes, son mucho mejor).

Para este plato le recomendaría que “remplantease totalmente la salsa” para hacerla acorde a lo que a priori se espera de una base italiana. Del churrasco prefiero no hablar, por que “supongo que es mala fecha para conseguir carne”, eran tan duro sólo probé una esquina. Seco y exceso de todo (condimentos).

Con todo, los precios del establecimiento son asequibles y tiene buena presencia. En una futura visita, espero deleitarme por completo con alguna sugerencia del restaurador.